Archive for the ‘Sentimientos’ Category

Ilusión en tus ojos

Sunday, November 13th, 2005
Convenzo a las estrellas de la posición de mis pasos
mientras te escondes tras los adoquines de tu calle.
Hay mil ojos que destrozan cada beso en tu boca,
cada presión sobre tu estómago para oler tu aire.

Como un satélite que grita bits sin dueño, sin paridad;
me veo como una vagina sin olor a menstruación, sin vida.
Como si cada cruce fuera el fin de un camino de espinas,
el fin de un camino que se acaba cada uno de mis días.

En mi sábana se esconden los restos
de mis sueños estivales, mis pesadillas
que al despertar son actos reflejos.

Y tú deslizando la noche bajo tus zapatos
y afilando cuchillos en tu boca. Te recuerdo:
ilusión en tus ojos y una sonrisa en tus labios.

Triste lluvia

Sunday, October 30th, 2005

Afuera caen gotas lentamente, como si el cielo estuviera haciendo el amor por primera vez a la tierra. Los árboles cierran los ojos para sentir la lluvia deslizarse entre sus hojas. Esta ciudad arropa cientos de miles de historias, todas juntas, todas separadas.

Hay una pareja que se proteje de la lluvia bajo un soportal de piedra, ríen y se besan; un anciano está llorando con su perro muerto entre sus brazos, y lo sacó a pasear esta mañana; una chica da las últimas caladas a un cigarro apoyada en su ventana; hay alguien que sonríe porque ha terminado el crucigrama del domingo mientras su pareja, en otra habitación, le echa de menos; dos adolescentes se despiertan juntos en una cama blanca, esta madrugada ella le ha desvirgado a él.

Ahora mi historia se sucede aquí, frente a una pantalla con letras, a la que le sigue otra que muestra el final de una película: comida de amigos en una terraza barcelonesa, dos mujeres lloran. Y yo a la espera de que pase algo, de descubrir alguna melodía o algúna palabra maravillosa. No hay ninguna luz encendida en mi casa, sólo la fantasmagóricamente dulce luz del cielo mojado. Rodeados de gente esperamos las sonrisas en las caras de nuestros amigos, mirando los relojes de agujas que corren despacio, como las gotas por las ventanas. Siento paz al pulsar en “Publicar”, aunque hoy, como cada doce meses, es el día más triste del año. Monotonía de lluvia tras los cristales.

Carta devuelta, destinatario ilocalizable (iv)

Friday, October 28th, 2005

¿Crees que es culpa de las ventanas de esta gran ciudad el que no seas capaz de respirar el aire que hay en la calle? Mea culpa, será que en sueños cierro tu boca con la mía y no para hacerte callar sino para que me cuentes esas cosas que, de tan ínfimas, crean un mundo. El mundo que tienes dentro. Maldita ley de extranjería que rebana sueños a golpe de despertador.

Y es que quiero oir cómo pronuncias el silencio con tus labios, cómo poco a poco vas haciéndome un tour por tu vida. Desde la barrera no se llegan a apreciar las lágrimas que te producen las ostias que te da la vida. A veces me siento mal por no conocerte.

No hay duda, me consume la locura. Antes en sueños y ahora de pie esperando en los semáforos. Me planteo durante un ciclo de hombre rojo si darme la vuelta y correr hacia tí. Total, son sólo 3,22 kilómetros (en decibelios, si no lo midiera así sufriría mucho más cada paso que te alejas). Correr, correr y correr aún un poquito más, que ya todo llega.

Tengo ganas de llegar y ver que de tí no queda más que el olor que dejas sobre todo lo que tocas, esa sensación de felicidad llena de martirio y la cálida hospitalidad que hay entre los jarrones de vidrio que se venden en las esquinas de los supermercados que frecuentas.

Gritar no es hoy solución para saber dónde acabarán nuestras vidas, en qué sillón o junto a qué persona… Pero quiero hacerlo rompiendo los tímpanos de cada partícula de aire que nos separa. O quemando los circuitos de cada router por el que nunca llegarán estas palabras a tu pantalla, porque ya no sé si aún estás ahí o ya te has marchado… Para siempre. Quizás ya se evaporó la ocasión de oir cómo late tu corazón pegado a tu pecho, sobre tí, en silencio. Si aún sigues ahí dame una señal.

Carta devuelta, destinatario ilocalizable (iii)

Sunday, October 23rd, 2005

¿Puedes creer que en una noche tan maravillosa estemos separados? Abre la ventana, huele el aire e intenta olerme a mí desde la enorme cantidad de centímetros que nos separan. Mira que llegar a creer que tu mente me enfocaba al menos una vez por semana…; el mundo está lleno de soñadores, tantos como sueños pueden existir.

Hay algunos que hablan de sueños, y cada uno con el suyo. El mío es tener la libertad de oler tus brazos sin dudar que me responderás cerrando tus ojos y con una sonrisa. Desayunando tus labios mientras amanece.

Admiro e intento parecerme a aquellas personas que consiguen que sus sentimientos pasen medianamente desapercibidos tras desnudarse en la red, con palabras, con ojos sordos a aquello que, si lo oyeran, les haría vomitar. Conozco a algunas de esas personas y procuro admirarlas como personas, no como dioses.

Lo tuyo es distingo, algo que se mezcla con todo y por ende lo encuentro en cada esquina. Como si cual Gretel hubieras ido obligando a cada adoquín de esta ciudad a acordarse de tí, justo en el momento en que lo piso; siempre tropiezo con los caminos que has dejado marcados. Hay cosas que sólo los dioses pueden hacer; y como hombre de bien me niego a creer en ellos, aunque esto cada día me haga asombrarme más de haber encontrado a alguien tan increible, de darme cuenta de que sólo por ver cómo vas existiendo en el mundo todo ha vuelto a tener sentido, aunque me faltes.

Toda la vida igual

Friday, October 21st, 2005

Una nube tumultosa e invisible me rodea, ritmos de instrumentos inventados gracias a la teoría de la información suenan cada vez más rápido dentro de mi cabeza, nadie conoce la respuesta a una pregunta que aún no se ha formulado. Y aquellos que elucubran, pues eso, elucubran.

¿Nunca piensas que todo pasa demasiado deprisa? El tener acceso a la información de todo el mundo hace que uno se pierda entre cientos y cientos de océanos de datos, abstracciones de la vida de unas gentes que habitan un lugar totalmente distinto al tuyo. Sexo a través de la red y miradas de ojos azules en un paisaje helado. Cables submarinos distorsionando bits. Una persona dormida ante el ordenador que informa de que uno de los segmentos de fibra óptica que nos une a tí y a mi lleva más de 20 SES, ese nimio bit erróneo por cada millar hace que tus palabras y tus gestos se distorsionen; no sé hasta que punto he dejado de entenderte.

Espero no llegar a comprender nunca el acto de andar sin pensar o fijarse en lo que hay a tu alrededor cuando lo haces. A veces me siento rodeado de autómatas, siendo los únicos humanos que quedan aquellos que en Barcelona llaman incívicos: mendigos, putas, chalados y buscavidas. Hoy la Gran Vía a las 10 de la mañana parecía una película de sentimientos: nubes bajas y grises, hordas de gente rastrillando las calles con sus suelas de goma, y yo parado de pie sin saber muy bien qué cara dedicarle a esas moles de piedra y cristal. Hoy los edificios de tan céntrica zona de Madrid me parecieron estar más increibles que nunca, como un ángel en un bar de copas. Tenía ganas de sentarme y llorar. Y nadie se daba cuenta.

¿Hasta qué punto es inhumano todo esto? Bajar al metro, subir a la calle, deslizar los dedos sobre un teclado como el satélite que sobrevuela la tierra y toma fotos en los lugares correctos. ¿Hay algo que se pueda considerar humano? Todo es relativo y ni la RAE viene en mi ayuda en este momento:

humano, na.
(Del lat. humānus).
1. adj. Perteneciente o relativo al hombre.

Habrá que seguir esperando, subiendo y bajando, ingiriendo y vomitando, mirándote y apartando la mirada, cada día de nuestras vidas hasta que alguien formule la pregunta a gritos en una madrugada y sea respondida sin elucubraciones. Miseria de saldo.

Campo infinito

Thursday, October 20th, 2005

Tengo la sensación de que muchas cosas se acaban y que hay pocas o ninguna que empieza. Como si diera igual que el vaso esté medio lleno o medio vacío ya que su fin inexcrutable es quedarse sin una gota de agua. ¿Para qué perder el tiempo entonces elucubrando sobre el optimismo o el pesimismo? Cada día nos parecemos más a un psicólogo de mandíbulas prominentes, de ojos enormes que miran el mundo desde un estado de enfermedad mental.

Y mientras tú calculas la cantidad de energía que produce una hoja de ese árbol (superficie, aprovechamiento, electrones, fotosíntesis) detrás tuyo hay alguien que, en silencio, te observa y está sintiendo que una risa nerviosa está a punto de invadirle, de felicidad por verte… Pero al final no, no te das cuenta de que está ahí. Y se va -él sabrá porqué- antes de que te dés la vuelta una vez que has encontrado el número que creías que buscabas -porque has encontrado uno erróneo, eso es claro, la hoja ha aumentado su superficie desde que tú la mediste-, por lo que serás consciente de que tu vaso se ha vaciado un poco más, unas gotas, pero suficiente como para decir que ahora tienes un poco menos de vida que hace un momento.

¿Existe alguna solución para esto? No si quieres ser objetivo, por lo que la solución es no serlo y disfrutar de ver cómo se va vaciando el vaso, aunque parezca una locura; disfrutar de cada gota que se escapa y restregártela por la cara seca es lo único que puedes hacer… Ah, y sonreir al girarte y ver a esa persona que aún sigue ahí, que podría ser yo, que podrías ser tú.

Carta devuelta, destinatario ilocalizable (ii)

Wednesday, October 19th, 2005

¿Qué les sucede a esas personas que no vuelves a ver nunca más? Sí, esas miradas escondidas entre chaquetas y camisas, anillos y gafas graduadas. ¿Qué pasa en el mundo cuando dejas de observarlo con atención? O desaparece o se queda en tu memoria, y aquí es donde entra en juego la imaginación.

Yo a veces te imagino entre mantas y vasos vacíos, en un lugar escondido del mundo y apartado -por tanto- de aquello que te desagrada o que te provoca ese miedo que implica mariposas en el estómago. Sí, cerrar los ojos para dejar de mirar al mundo e imaginarte es una de mis aficiones preferidas.

¿Quieres saber cómo te imagino? Cierra los ojos y crea la imagen de tí ante un gran ventanal a través del que entra un viento oloroso que acaricia unas cortinas suaves, y por el que se puede observar una selva de ventanas y tejados. Ahora piensa que hay música alrededor, olores en la cocina y paredes repletas de historias que se van emancipando de ellas poco a poco, hasta caer en tu cama y en tu sofá, formando una sábana de recuerdos.

Pensar en tí hace que pueda hacerte mía cuando quiera, y no en un sentido sexual o de dominación, sino simplemente en poder observarte y quizás que tú me devuelvas una atención ficticia. Mi imaginación es como una pequeña bola de cristal implementada en algún lugar de mi cerebro.

Eso quizás te convierte un poco en personaje de ficción porque, pensándolo bien, mi imagen de tí es de alguien vivo, muy vivo; tanto que si ahora no tuviera los ojos cerrados iría directo al manicomio por mi propio pie… Porque he llegado a la conclusión de que cuando no te observo dejas de existir, que realmente no estás si no estoy contigo. Que eres producto de una idea que tú creaste aquella vez que te ví. ¿Cómo expresarlo? De pasar un filtro paso bajo por los impulsos del muestreo de tu compañía he pasado a querer más, y he acabado interpolando con el programa inadecuado para acabar obteniendo una señal aleatoria, tan llena de información, tan bella, que me pasaría el resto de mi vida sin hacer otra cosa que conocerte mejor.

Ponga un cielo en su vida

Sunday, October 16th, 2005

Míralo, es tuyo. El cielo y el aire te pertenecen y aun son cosas que agradan a los sentidos. Me encantaría que me lo ofrecieras en tus manos, tu cielo, para hacerlo mío también. Cada uno tiene su cielo particular ¿no te parece? Y el proceso de que otra persona lo conozca es de las cosas más extraordinarias que suceden en la cabeza de una persona.

Algunas personas están muy solicitadas, todo el mundo quiere saber por dónde amanece en su cielo, qué colores hay al atardecer, qué produce lluvia y qué provoca esta en el estado de ánimo. Pero un cielo, de tanto ser conocido, pierde su encanto… Algunas personas me recuerdan a una cucaracha muerta siendo devorada por una horda de hormigas. Y sí, Britney, este párrafo también va por tí, no el anterior.

Claramente pienso que hay personas más interesantes que otras, de forma relativa a mí; pero también quiero pensar que nunca habrá alguien hacia el que nadie sea capaz de mostrar un interés mayor (en proporción) que el que el mayor fan de los fans muestra hacia la Sra. Spears.

Y no hago referencia a esa persona por nada en particular, es que ahora estoy escuchando “Justin y Britney” de Quique González, y esto es una de las nubes de mi cielo. Hay cientos de personas siendo devoradas por otros miles; y muchos de esos fantásticos devoradores obsesivos de mitos tiene un cielo al que él mismo ha aparcado en el olvido.

Plantéate si tú eres una de esas personas y mírate al espejo, verás lo increible que puedes llegar a ser; y quizás veas el reflejo de unos ojos que llevan tiempo observándote desde una nube. Incluso te des cuenta de que brillas tanto que la dirección en que alguien mira cuando amanece ha cambiado. ¿Y si miro hacia tí?

Carta devuelta, destinatario ilocalizable

Monday, October 10th, 2005

Ya llega a casi toda España el otoño con sus características lluvias, viento y truenos. Hoy al salir de una boca de metro y encontrarme tanta agua, humedad, y luz naranja parecía que no iba a amanecer nunca, como si fuera imposible que alguna vez volviese a haber día.

Aunque por gracia o desgracia esto no es así y mañana volverá a amanecer, con más o menos nubes, pero volverá todo a su estado natural. Mañana no tengo por qué salir de casa en todo el día y, si está lloviendo constantemente, no creo que lo haga. Total, el mejor momento de hoy fue bajo la ducha mientras oía sonar algunos mp3 en los cuatro altavoces de mi habitación; tenía la sensación de que el agua era la única cosa en este mundo que podía tocar todo mi cuerpo a la vez y hacérmelo sentir. No recordé que en mis sueños eres un ángel.

Y me planteo que si salgo a la calle tal vez el viento se lleve tu sonrisa de mi memoria… Deberían cambiar muchas cosas para que todas las mañanas refrescaras la imagen de felicidad que tengo de tí, cuando te despiertan mis labios.

Recuerdo cómo llovía en Galicia, igual que en Madrid: de arriba a abajo y a veces de lado. Pero al llegar al suelo aquí la lluvia huele a cañería abierta, como un saco de cemento atravesado por un paraguas puntiagudo que le aparta del agua. En el norte la lluvia huele como debe oler el albornoz de Dios, si es que hay alguno por aquí cerca.

Buscar y buscar, buscar el momento para buscarte y no encontrar más que un estómago encogido cuando me despierto por las mañanas. Quizás esperaba cruzarme contigo yendo a Santiago, pero creo que ni a mi mismo me encontré. Es difícil encontrarte si ni sé dónde estás ahora, aunque lo sepa, aunque alguna compañía de móviles tenga tu posición en alguna memoria volátil, o en algún registro de una base de datos perdida en el sótano de un edificio sobre cuyo tejado llueve, y llueve. Y corre el viento que finalmente acabará por llegar a mi cara y borrar tu sonrisa de mis recuerdos, tus ojos de mis ilusiones.

Huida de un hombre

Sunday, October 9th, 2005

A veces me pregunto qué pinta el ser humano en este sitio, con tanta tierra, tantas luces en composiciónes estudiadas por psicólogos, tantos árboles (plantados por él), tantas carreteras y tantas aceras de cemento (también por él, qué coincidencia, ¿no?).

Y es que el hombre se ha disuelto como un terrón de azúcar en un café caliente: por todos lados y por ninguno, mezclado entre el estiercol en el sur y alimentando su propio basurero privado en el norte. Como un marinero que se ha perdido en el mar y se entretiene destrozando su propio barco.

Yo en mi vida personal estoy harto de vaciar cada mañana el recogedor lleno de autoestima en la basura. Ya no sé si pertenezco a esta ciudad, a alguna otra cuyo nombre no he oido nunca decir; o al mundo entero, ese que se derrite en pasos de gigante, con pies de arcilla.

Ayer le dije a alguien, entre música estruendosa y humo acumulado, que se fuera acostumbrando a oir en las noticias y en el crujir de sus ventanas los atentados terroristas. Para mí un atentado en el que mueren decenas o cientos de personas no es más que la versión humana de los terremotos: desigualdades en dos placas tectónicas que entran en contacto y que generan una vibración, un violento crepitar en el aire que siembra vidas muertas tras de sí. Porque tan vida es la mía como la de un gusano que se pierde entre la tierra, aunque la mía me importe mucho más a mí, y quizás a tí aunque no lo sepas. Extrapola, que te equivocarás pero hallarás el camino hacia tu verdad. Es increible la de gente que nos importa aunque no nos queramos dar cuenta.

Cuando me siento a pensar me gustaría tener al menos dos de cada siete días para darte un pasaje en la más bella historia de amor. Como si yo mismo me presintiera implicado en tí, en tí, en tí… Es que esa canción se me pegó hace algunos años y aún la tengo ahí, a fuego.