Archive for the ‘Sentimientos’ Category

The last sunset

Saturday, December 30th, 2006

Se acaba el año, y hay una costumbre que quiero empezar a hacer: disfrutar de la última puesta de Sol de cada año. Siempre he querido inventarme una religión, una religión mía, en la que la única divinidad es la naturaleza sin olvidarnos de que todo es un gran lío de átomos, moléculas y fuerzas. Creo que disfrutar de la naturaleza un poquito más allá te hace más feliz, sentir que una puesta de Sol, o el que la Luna muestre la misma cara cada 28 días, son hechos increibles y dignos de admirar.

Me gustaría comenzar la tradición en un lugar conocido y cuyas puestas de Sol me encantan, aquí en Madrid, pero no será posible. ¿Dónde estaré? En el peor de los sitios posibles: una costa en la que el mar viene del este, con lo que la puesta de Sol será en las montañas y no veré al Sol unirse con su reflejo en las olas. Qué se le va a hacer…

El próximo año, si estoy por tierras madrileñas, me prometo ir a las 6 de la tarde a ese sitio especial de Madrid y ver la puesta de Sol del 31 de diciembre. Hoy en Barrapunto enlazan un post con 10 buenos sitios para ver la puesta de Sol, ¿estás cerca de uno de ellos? Pues ale, fíjate mañana en la hora y prepárate para despedir al último sol de 2006.

I’m back

Tuesday, December 19th, 2006

Sí, estoy contento. Las chinitas que había en mis zapatos se han deshecho y por fin vuelvo a ser aquella persona que llevaba siendo tantos años. Han sido meses un poco raros, de cambios por dentro a los que no me había acostumbrado y que se aderezaron con una situación a la que quizás no quería acostumbrarme.

¿Algo ha pasado? Sí, tras un buen meneo de la escala de valores medio torcida que tenía todo ha vuelto a su sitio.

Y sí, me vuelvo a sentir vital, vuelvo a disfrutar de las cosas porque me vuelvo a dar cuenta de que hay miles de ellas al día que valen la pena. Siempre había sido así y ya estaba cansado de ser alguien que ni soy ni quiero ser.

Los cambios ahora me parecen divertidos y emocionantes, con ganas de afrontarlos. Como si no pensase la parte negativa de poder cambiar de ciudad, de trabajo, de dejar el máster, de empezar algo nuevo… Que no quiere decir que lo vaya a hacer, pero ya no le tengo miedo.

Sí amigos, I’m back y gracias por todo el apoyo a aquellos que me lo han dado. He vuelto a tener ganas de escribir entre otras cosas. Me siento afortunado.

Hojarasca urbana

Sunday, November 26th, 2006

Hay días de esos en que no quieres pensar, que quieres que pase el tiempo, despacio o rápido, da igual, es lo mismo, pero que pase, que pase ya. Como el soma de “Un mundo feliz”.

En esos momentos no quiero oir música lírica, con letra que pueda entender; quiero dejarme llevar por un ritmo, por sintetizadores que me evoquen la nada, que me silencien el cerebro. Lo repito, no quiero pensar. La música electrónica me llena del vacío que necesito. Como si cada mínima relación con el mundo humano (incluso conmigo mismo) pudiese desequilibrarme y ponerme a vomitar las cosas que quizás llevo guardando dentro mucho tiempo.

Quiero que se acabe la fase, que se olviden las hojas de los árboles que ya han caido al suelo, y se pisan una vez, y otra vez, y otra más. Lo malo es que ahora falta tiempo hasta que vuelva a haber hojas en los árboles.

Miguel busca su sitio

Thursday, November 23rd, 2006

Hay un rumor de rasgueo en cada uno de los altavoces de la habitación; como una caricia suave en el pelaje invisible que existe en cada centímetro cuadrado de mi piel.

Ronroneo interior que se hace de escuchar; como un gato acurrucado buscando en su genoma el último antepasado que decidía cada invierno aletargarse y dormir durante un par de meses. Eso es lo que quiero… hibernar, olvidar durante un tiempo lo que he sido y lo que soy.

Gotitas de lluvia bailando monotónicas tras mi ventana: siempre hacia abajo, sin mirar atrás. Hay un mundo de sensaciones que nos perdemos tras cada ventana, visto desde fuera o desde dentro. Hoy ya no llueve, pero las borrascas de hace días calaron hasta el punto de que a veces, sin venir a cuento, me entra un escalofrío.

Hay tantos caminos sin recorrer hasta el final que me veo como un manojo de hilos cortado sin cuidado, sin intentar definir con sus puntas una función matemática sencilla. Como la que define el corte de cada uno de los tubos resonantes de un órgano gigante, ese con el que Gea hace agitar los hilos de la rueca de Fortuna.

He pisado miles de caminos y no he llegado más que al fin de unos pocos. Quiero, al mismo tiempo, aletargarme y descubrir, quiero cambiar mi vida por la que tú has soñado para mí. Pero parece que, como las palabras indican, eso es un privilegio reservado a los sueños; durmamos entonces… Y si despiertas y aún sigo dormido, levántame para empezar juntos otro camino.

Felicidad turbo

Saturday, November 11th, 2006

¿Cuántas horas tiene el día? Veinticuatro; ni una más ni una menos, las mismas para todo el mundo; aunque su duración subjetiva (y por tanto real, ¿o no?) no sea la misma para todo el mundo.

¿Y cuántas cosas tiene el día que te hacen feliz? Creo que, debido a mi teoría de que la felicidad es relativa que algún día enunciaré, debo decir que las mismas… Unas doscientas, más o menos ocho por hora. Lo que es diferente es la cantidad de cosas que nos hemos dado cuenta que nos hacen felices. Y esa es una de las causas de la relatividad de la felicidad: dos personas en las mismas situaciones a lo largo del día están sometidas a los mismos estímulos de felicidad; pero no se dan cuenta de ellos de igual forma; eso nos diferencia.

Mi vida ha cambiado mucho de un par de meses a esta parte, y por lo que estaba de bajón es porque, en mi “nueva vida”, no me he dado cuenta aún ni de 40 cosas que me hagan feliz al día. No cambiar la rutina poco a poco es como intentar hacer un colacao con leche fría y de golpe, sin echar la leche, batir, y volver a echar otro poquito más: se forman grumos de felicidad en los que no puedes entrar, cuyas paredes no puedes romper… Y en algún momento explotan en tu boca, toses, y escribes una nota mental que dice “no echar la leche de golpe la próxima vez”. Y no sabes si por estar perdiéndote el colacao que se esconde dentro de esos grumos, o por que su difusión en el aire ha llegado a tus ojos, tienes ganas de llorar.

No, no existe la felicidad “turbo”, pero al menos sigue habiendo ángeles entre nosotros.

Llueve, it rains, il pleut, plou, es regnet …

Saturday, November 4th, 2006

Llueve, sin cesar, llueve, y me gusta. Música tranquila, la ventana abierta y yo con jersey. No es ahora de esas lluvias torrenciales sino que cae lenta, como sin prisa por llegar al suelo. Siempre he oido que este es el tipo de lluvia que le gusta a la Tierra.

El horizonte se difumina y la calle se queda desierta, sobre todo una mañana de sábado, cuando no hay obligaciones que atender. Por suerte hoy tuve yo una y estuve un rato parado, bajo la lluvia, con mi paraguas, oyendo cómo chocaban despacio las pequeñas gotitas sobre mí. Es una de las realidades más bonitas que hay y lo es a la vez en un espacio medianamente grande; ahora estará lloviendo en Atocha, en ese invernadero gigante que te transporta a otras latitudes, o en ese andén gris y triste que piso cada día y se oirá, contra algún techo, el crepitar de la lluvia.

En algún bar de una calle perdida cercana a la Puerta del Sol el dueño habrá abierto la puerta y habrá entrado en su local el mismo olor que entra ahora en mi cuarto: tierra húmeda, aunque no haya tierra en si misma… O quizás lo que sucede es que para los urbanitas ese es nuestro olor a tierra húmeda, como en “ese es el himno de nuestra patria” pero sin patriotismo. Quizás, justo en este mismo instante, esté lloviendo en toda Europa, ¿has pensado en las implicaciones que tiene eso? Cierra los ojos y escucha; ese es nuestro himno ahora.

La canción que oigo es de France Gall y últimamente la ponen tras las noticias de las dos en Hablar por hablar, interpretada por April March:

Quand ils sont longs les jours de pluie
Quand je suis seule quand je m’ennuie
Que dans un rythme monotone
Au fond de moi ton nom résonne

Il me reste cet air-là
Qui vient me parler de toi
Car en chantant cet air-là
Je ne peux penser qu’à toi

Lorsque tour à tour dans ma vie
Que je n’t'ai pas vu de la semaine
Que je dis comme une litanie
À mon oreiller que je t’aime

Il me reste cet air-là
Qui vient me parler de toi
Car en chantant cet air-là
Je ne peux penser qu’à toi

Sur le triste quai d’une gare
Si un jour la vie nous sépare
Ou que ton cœur change de route
Moi j’aurai le mien en déroute

Il restera cet air-là
À jamais au fond de moi
Car pour toujours cet air-là
Parlera de toi et moi

Il restera cet air-là
À jamais au fond de moi
Et je sais que cet air-là
Te ramènera vers moi

Me gusta la lluvia porque ma hace volverme un poquito más hacia lo que soy, hacia dentro, un lugar al que desde que se me acabó el verano no presto mucha atención; ahora siento que todo sigue funcionando, que no son tales las importancias que les damos a las cosas con el día a día… Sigue lloviendo y eso es lo importante.

Nuevo ciclo, gracias a la música

Monday, October 30th, 2006

Unos días raros pasan por mi vida… Mucha tristeza por dentro y no terminaba de saber por qué. Alguien consigue que me haga una idea de por qué es (y ya van muchas ayudas en esa dirección, espero que en sentido contrario vayan algunas otras) y vale, ahora sé más o menos qué me pasa, ¿pero cómo lo soluciono?

No me dí cuenta de que había un remedio que no había probado: la música. ¿Cómo es posible que desde que escuché dos canciones concretas ya no esté así de desalentado? Pero no me refiero a escuchar una canción, sonreír, y al acabar volver al estado de tristeza anterior, no. Es que he vuelto a mi estado natural: estar contento. Como si fuera un imán que ha estado a 500K durante un par de semanas; no estoy acostumbrado a esta parte del ciclo de histéresis.

Creo que sí, que vuelvo a ser el mismo y que me voy a tomar las adversidades como lo he hecho siempre: desde la perspectiva de no olvidar nunca que, al menos para mi mismo, soy alguien especial y soy lo más valioso que tengo. Ah, se me olvidaba la canción, Don’t follow the stream, y la puedes encontrar aquí. Se llaman sector7seven, son suecos y su música la ofrecen en Internet, no se si libre o no, pero ahí está.

No encuentro la letra y hay palabras que no termino de pillar, así que… Quizás otro día :D

Pensamientos…

Wednesday, September 13th, 2006

Aquel cuya forma de ser se mezcla con la de los que aprecia se convierte en si mismo. En cambio, aquel que lo hace sin saber a quién aprecia simplemente desaparece

Exámenes

Sunday, September 3rd, 2006

Quiero que se acabe aquello que aún no ha empezado… Quizás sea miedo escénico. En eso los exámenes se parecen a veces al sexo.

Historia de amor detrás de un anuncio

Sunday, June 11th, 2006

Hoy esperando al autobús me fijé en la publicidad de un periódico que había en la marquesina. Clásicos del cine en DVD…

Pero fijándome más de cerca ví que había un par de letras que no seguían todo la fuente del resto en la foto que hay del periódico:

Sí, “rq tq”… Me planteé qué era eso y he llegado a la conclusión de que un diseñador gráfico de alguna agencia de publicidad o del propio periódico ha querido homenajear, o dejar un mensaje de amor a su querida Raquel, de quien está enamorado y a quien quiere con locura porque le hace feliz. “rq tq” es, para mí, un claro “Raquel te quiero”…

Me encanta saber que en un mundo digital, rodeados de plástico y con mucha impersonalidad, sigue habiendo medios e iniciativas tan bonitas como esta… Ays.