Archive for the ‘Madrid’ Category

San Isidro

Monday, May 16th, 2005

Este fin de semana siempre es especial: San Isidro. No sólo porque tienes un fin de semana más largo (este año no, al menos en la universidad) sino porque es como “el fin de fiestas”. Ya toca estudiar, empezarán los días encerrado en las bibliotecas, hincando codos, etc…

A mi realmente no es algo que me disguste, todo lo contrario. Es una época que luego recuerdo con alegría, quizás porque no estoy nervioso por los exámenes y porque disfruto releyendo las cosas que vi en clase. Creo que tengo suerte de estudiar lo que me gusta.

Madrid tiene un sabor especial en San Isidro, un ambiente del que surgen olores, tradición y compadreo… Cosas que normalmente están muy lejos de esta ciudad que a veces parece tan fría y tan impersonal.

Ayer estuve en el Universimad, el festival de música que se organiza en el campus de la Universidad Complutense de Madrid; yo realmente iba para ver a Reincidentes y, además de entrar gratis con la invitación de una amiga, me llevé una camiseta de regalo y unos cuantos condones que daban en un puesto… No tantos como Mer que se llevó 46 (si ejke somos exageraos), pero seguramente ella los use mucho más que yo; es lo que tiene tener pareja :P

Me sorprendió el buen rollo generalizado que había y la nueva tendencia de vestir, ¿cómo la llamaría? cool, pijipi, pop… Por ejemplo esas gafas grandes y tintadas con gradiente. No lo sé, pero seguramente dentro de un año o dos ya se lleve otra cosa; es lo que tiene la moda, es efímera… Como San Isidro.

Dos de Mayo

Tuesday, May 3rd, 2005

Ayer fue un día especial, uno de tantos en los que das la bienvenida a la primavera; o más aun, al buen tiempo. En Madrid el dos de mayo es uno de los días grandes ya que da pie a un puente que se enlaza con el Día del Trabajador, el 1 de mayo.

Comenzamos a las 7 de la tarde en una terraza de la calle San Bernardo, entre jarras de cerveza, tapas y conversaciones más que interesantes discurrieron las horas, una tras otra, hasta las 10. Me gustó ver aquel lugar porque para mí se convirtió en realidad el mito de que “existe un restaurante en el que si te comes la ración entera de cocido te regalan un viaje a Canarias”… Increíble, tengo ganas de ver cómo es la susodicha ración.

Luego fuimos, tras la pertinente parada en unos “chinos” de la calle Divino Pastor, a la plaza del Dos de Mayo (¡como debe ser!). Es increible la de recuerdos que vinieron a la mente al ver el panorama: buen rollo, mucho calimocho, canciones casi olvidadas que marcaron los pasos de muchos de nosotros hace años por Madrid.


Qué sano es estar con los amigos al aire libre. Aparte de lo bien que sienta el tener un espacio amplio por donde moverte es maravilloso despertarte al día siguiente y, aunque la resaca no te la quita nadie, tu cuarto no huele a bar, no huele a tabaco, alcohol y aliento de borrachos. Los pantalones que utilicé ayer me los he podido volver a poner para ir a tomar un café por el barrio… Viva el botellón… pero con respeto. Entiendo que diez o quince días al año es soportable el tener un botellón ruidoso bajo tu casa, pero realmente lo interesante sería distribuir a la gente. Que ninguna plaza tuviera tal aglomeración de gente que nadie pueda dormir en las casas colindantes; también es verdad que muchos de nosotros deberíamos tomar medidas para atenuar el efecto: no hacer ruido totalmente innecesario y disuadir al resto de que lo haga; y además recoger lo que llevas, si las papeleras de la plaza están a rebosar (toque de atención al ayuntamiento) pues lo llevas a las de las calles de al lado.

Y desde el punto de vista personal, qué guapas están las chicas de ese ambiente: hippies, góticas, heavies y alternativas… Echaba de menos el ambiente; ¡viva la primavera! ¡llenemos la calle de alegría!

Atardeceres

Saturday, April 30th, 2005

La gente huye en bandadas de coches por las 6 carreteras radiales que salen de Madrid hacia el resto del país… Descompresión. Yo decidí quedarme y me siento tan a gusto como se siente la cocacola cuando, por fin, abres la lata: sin presión.

Además ha coincidido con que la primavera, finalmente, ha llegado a Madrid. Ya estoy otra vez hablando del tiempo, parece que no tengo conversación ;) Pero es que el clima y el tiempo son portadores del cómo nos sentimos. A lo que iba, el jueves pasado fuimos C, V y yo a cenar al centro juntos porque V se marchaba a las 12 a su ciudad. Recuerdo muy bien el rato que estuvimos sentados en el césped de la Plaza de Oriente, mirando hacia el occidente que era por donde atardecía.

Me hizo gracia que el atardecer producía el mismo efecto que cuando estuve ahí hace dos años. Parecía como si el horizonte, en vez de ser un cielo y nubes fuera un mar con islas, pero muy idílico. He recuperado la foto que hice en aquel entonces:

Estos días tengo ganas de estar con los que nos hemos quedado, que somos pocos pero selectos ;) . Disfrutar un poquito de este engendro de ciudad, tan grande, y con tantos mágicos lugares: calles pequeñas, calles grandes; tiendas pequeñas, tiendas enormes… Quizás luego vaya a disfrutar de uno de los placeres que comienzan en primavera: la heladería Palazzo ya hace helados de arroz con leche y son mis preferidos. Realmente creo que los hacen en pocos sitios, donde seguro que sí es en aquella heladería de Gijón que me enseñó Sara y donde había desde chocolate hasta chorizu… Estos asturianos…

Más Madrid

Friday, April 22nd, 2005

He encontrado una página, de la revista Margen Cero, es una serie de 10 reportajes de un folio sobre Madrid. Unos describen paisajes, personas; otros narran sentimientos y vivencias; y en general te recuerdan lo dichoso que eres si perteneces a esta ciudad hiperactiva que año tras año se ha convertido en nuestra casa. Lo ha escrito Guillermo Ortiz y lo podéis encontrar aquí

Madrid un miércoles

Friday, April 22nd, 2005

Ay mi querido Madrid. El otro día fui a comprar unas cosas a la Fnac y salí por la boca de metro de Sol. De repente me dí cuenta de que hacía tiempo que no pasaba por allí; seguía igual de activo y de vivo.

El fin de semana pasado estuve malo y no salí, por lo que echaba de menos un poco el patear esta ciudad de noche. Entre unas cosas y otras me liaron ayer para salir a tomar algo y a cenar; el sitio elegido fue La Pepita, en la zona de Tribunal, donde fuimos a cenar. La Pepita es un lugar, si no curioso, entrañable. Los reyes allí son los minis de kalimoxo, de cerveza y fritanga variada para comer (léase tortilla, croquetas, patatas bravas y demás). Es curioso que si no investigas un poco no encuentras el salón inmenso que hay en la parte de atrás; los fines de semana está lleno de gente bebiendo, hablando, comiendo y fumando. Un ambiente agradable entre punkis, jipis y pijos en un lugar donde parece que los 50 le sentaron tan bien que para qué cambiar la decoración.

Luego estuvimos esperando a unas chicas en la plaza Juan Puyol (creo que se llama así). Noche sin luna, ventanas encendidas con sombras trayendo y llevando platos, lámparas esféricas, y un móvil de metales que sonaba produciendo una música que te hacía creer que vivías tu propia “vida sin tí”. Luego la magia fue decayendo con la llegada del sueño; cuando sales entre semana en plan tranqui el cansancio de todo el día te recuerda las horas que llevas despierto… A la 1 en casa. Tengo ganas de volver a salir por Madrid entre semana, la magia aún no se ha recolectado.

Uno, dos, ¡ya!

Wednesday, January 19th, 2005

Madrid, al igual que las grandes ciudades (supongo), te atrapa en una vorágime de prisas, nervios y estrés. Cuando empecé la universidad tuve la inmensa suerte de conocer a mucha gente que venía de otras ciudades más pequeñas, con lo que cuando aún estaban acostumbrándose a la capital podías ver qué cosas sorprenden; ya sea por estúpido o por diferente.

Una de las cosas que más les sorprendía era la prisa que, en general, tiene todo el mundo; por ejemplo en el metro donde algunas decenas de metros antes de llegar al final de la última escalera mecánica la gente empieza a correr…

Como dijo Sara: “¡pero si hay otro dentro de 3 minutos!” y tiene toda la razón del mundo ya que no creo que los minutos en Madrid duren más o sean más valiosos que los de cualquier otra ciudad….Aunque por la velocidad a la que se mueven los pies aquí, así lo parece.

Servicios

Friday, January 7th, 2005

Y no me refiero a servicios del sistema (daemons si te va el rollo Unix ;) ) sino a los servicios físicos que hay en los sitios. Creo que un baremo del progreso social en un país puede verse por el estado y la cantidad de baños que hay en los lugares públicos…

Recuerdo cuando me fui de Interrail; cuanto más al norte servicios más limpios (eso sí, previo pago de 20, 30 o 40 cents)… ¿Por qué no somos capaces de mantener los servicios en condiciones? Hay dos causas manifiestas con un mismo origen: el desencanto por las cosas y el empacho de pertenencias… Tenemos demasiadas posesiones, valoramos poco lo que tenemos, los servicios que nos ofrece el Estado (que son nuestros, de todos, eso sin duda)…

Y tenemos poco apego a cosas como por ejemplo los servicios públicos; sin querer ser escatológico, no nos importa a veces dejarlos pegajosos de orín o con malolientes heces… No, ¿y luego el que se lo encuentra ahí qué? Este post surge de mi visita de hoy al intercambiador de Avenida de América… Otra pregunta, ¿por qué en el metro no hay baños? Para un pis de última hora nada más; no creo que, por muy sucios que estuvieran, fuera más desagradable que el de cualquier bar de Malasaña un sábado noche.

Pues eso, las dos causas son que los usuarios somos unos guarros y que el propietario no se toma las necesarias molestias en cuanto a personal, tiempo, o dinero… Creo que sería muy agradable que se pudiera ir a cualquier baño público a hacer las necesidades necesarias sin más problema: ¡otra conquista social! Hagamos de este país un lugar con buenos servicios públicos.

Yo realmente desde el Interrail no tengo pudor a la hora de hacer mis necesidades en servicios públicos pero entiendo que mucha gente se aguante y se quede “con las ganas” por el hecho de la poca higiene…

Este es el panorama español de los servicios públicos masculinos; ¿cómo es para las mujeres? Coméntalo, tengo ansias de conocimiento ;)

Amaneceres….

Wednesday, December 15th, 2004

Esta mañana, viniendo a la universidad en metro me di cuenta de que al 90% de las personas que estaban en mi vagón estaban dormitando, si no dormidas. Pues se me ocurrió que qué sería el denominador común para todas esas personas que, a las 10 de la mañana, estaban así en el metro. Y, quizás por elucubración (acción que me encanta por otro lado), me imaginé que:

La noche anterior saileron por Madrid, en algún rincón, bar o cruce conocieron a alguien y se dejaron llevar por la bruma del amor, de la atracción y de la no preocupación por el futuro a medio plazo…

Luego amanecerían algo más tarde de su hora de entrada al trabajo, sonreirían con un sentimiento entre felicidad y autoestima, y despertarían a su pareja pasajera con un beso en los labios. O quizás saldrían despavoridos o por la sobrevaloración física de la noche anterior, o por el repentino recuerdo de la otra pareja, o por la hora que es…

Sea como sea las ciudades son un cúmulo de gente y las relaciones que se establecen entre ellos son tan complejas como la forma en que se interconectan las neuronas… La anarquica lógica que define esto me parece maravillosa.

(…)

Tras salir del vagón me di cuenta de que algo raro pasaba: casi todos los fluorescentes de los pasillos estaban apagados. “Me recuerda al metro de Barcelona” pensé. Me quité los cascos y mientras iba ascendiendo por los dos tramos de escalera una música de piano iba llegándome más alta y clara. Era el hombre que siempre está en esa esquina, primer lugar en haber luz completa hoy; pero se hizo muy mágica la ascensión: luz y música in crescendo… Curioso el mundo es.

Winter is here

Monday, December 13th, 2004

Qué fin de semana más horrible… A veces me dan ganas de mandarlo todo a paseo y dedicarme a la vida contemplativa cosa que, por otra parte, no se si tendría algún sentido.

Hoy por la mañana fui con Fare a No Somos Nadie, algo que poco a poco se va convirtiendo en habitual. Hoy, como novedad, estuvimos con Enrique San Francisco, célebre multi-artista español.

Volviendo al fin de semana: todo enterito en mi casita con mi ordenador y mi práctica de Sistemas Ditribuidos. Espero que esta noche en vela sirva para que el maldito cliente de correo con middleware RPC funcione.

El invierno ya ha llegado y con él la apariencia que tiene Madrid en estos momentos de foto, de cristal, algo parado, casi inmóvil y aparentemente inerte; como si tuviera vida dentro que lucha, sin fuerza, por moverse y despegarse de las paredes grises de los edificios… Hoy al salir de la radio la Gran Vía madrileña estaba así; como triste.

Desde el Cercanías

Friday, December 10th, 2004

Hoy es viernes. Estoy en el Cercanías, estación de El Pozo, yendo hacia casa porque, aprovechando que hoy salgo cuando aún es de día, puedo ver un poco la ciudad con luz.

Desde el andén de Vallecas acabo de ver un enjambre de edificios recibiendo la luz del atardecer; realmente una imágen bonita y que me sigue dando ganas de seguir siendo un urbanita convencido. Me gusta la ciudad, una aglomeración medianamente ordenada que desborda gentío y vida por cada puerta, cada ventana…

Eso sí, uno debe no olvidarse de lo que hay más allá de los, como si fueran fronteras o la costa marítima, límites de la ciudad. El campo es un lugar de anárquica perfección que nos recuerda quienes somos en realidad y, si afinamos un poco la mente, de dónde venimos y cómo es el lugar al que nos gustaría irnos dirigiendo.

Todo lugar, rincón, o situación pueden llegar a ser mágicos… Sólo hay que plantearselo.

Un abrazo desde la estación de Nuevos Ministerios.