Archive for November, 2006

Tan sólo el tiempo

Wednesday, November 29th, 2006
¿Quién puede decir a dónde va el camino
donde fluye el día? Tan sólo el tiempo.

¿Y quién puede decir si tu amor crece
mientras tu corazón elige? Tan sólo el tiempo.

¿Quién puede decir por qué tu corazón suspira
mientras tu amor vuela? Tan sólo el tiempo.

¿Y quién puede decir por qué tu corazón llora
cuando tu amor llace? Tan sólo el tiempo.

¿Quién puede decir dónde se unen los caminos
que deben ser el amor en tu corazón?

¿Y quién puede decir cuándo duerme el día
si la noche resguarda por completo tu corazón?

La noche resguarda por completo a tu corazón.

¿Quién sabe? Tan sólo el tiempo.

Only time, de Enya. ¿No te viene a la cabeza? Piensa en Monica (Friends) dándose un baño ;)

Hojarasca urbana

Sunday, November 26th, 2006

Hay días de esos en que no quieres pensar, que quieres que pase el tiempo, despacio o rápido, da igual, es lo mismo, pero que pase, que pase ya. Como el soma de “Un mundo feliz”.

En esos momentos no quiero oir música lírica, con letra que pueda entender; quiero dejarme llevar por un ritmo, por sintetizadores que me evoquen la nada, que me silencien el cerebro. Lo repito, no quiero pensar. La música electrónica me llena del vacío que necesito. Como si cada mínima relación con el mundo humano (incluso conmigo mismo) pudiese desequilibrarme y ponerme a vomitar las cosas que quizás llevo guardando dentro mucho tiempo.

Quiero que se acabe la fase, que se olviden las hojas de los árboles que ya han caido al suelo, y se pisan una vez, y otra vez, y otra más. Lo malo es que ahora falta tiempo hasta que vuelva a haber hojas en los árboles.

Thursday, November 23rd, 2006

El mundo es importante en la medida en que te importa

Miguel busca su sitio

Thursday, November 23rd, 2006

Hay un rumor de rasgueo en cada uno de los altavoces de la habitación; como una caricia suave en el pelaje invisible que existe en cada centímetro cuadrado de mi piel.

Ronroneo interior que se hace de escuchar; como un gato acurrucado buscando en su genoma el último antepasado que decidía cada invierno aletargarse y dormir durante un par de meses. Eso es lo que quiero… hibernar, olvidar durante un tiempo lo que he sido y lo que soy.

Gotitas de lluvia bailando monotónicas tras mi ventana: siempre hacia abajo, sin mirar atrás. Hay un mundo de sensaciones que nos perdemos tras cada ventana, visto desde fuera o desde dentro. Hoy ya no llueve, pero las borrascas de hace días calaron hasta el punto de que a veces, sin venir a cuento, me entra un escalofrío.

Hay tantos caminos sin recorrer hasta el final que me veo como un manojo de hilos cortado sin cuidado, sin intentar definir con sus puntas una función matemática sencilla. Como la que define el corte de cada uno de los tubos resonantes de un órgano gigante, ese con el que Gea hace agitar los hilos de la rueca de Fortuna.

He pisado miles de caminos y no he llegado más que al fin de unos pocos. Quiero, al mismo tiempo, aletargarme y descubrir, quiero cambiar mi vida por la que tú has soñado para mí. Pero parece que, como las palabras indican, eso es un privilegio reservado a los sueños; durmamos entonces… Y si despiertas y aún sigo dormido, levántame para empezar juntos otro camino.

Browser Wars

Wednesday, November 15th, 2006

Hace unos años, allá por 1996, cuando Microsoft incluyó su Internet Explorer con Windows se produjo la llamada “Guerra de los navegadores”, en la que Netscape, el gran asentado por aquel entonces, acabó viendo disminuida su cuota de mercado hasta cotas bajísimas (hoy no llega al 3%).

¿Y hoy puede existir una nueva guerra de los navegadores? Existe, y está más abierta que nunca; es, por tanto, una grandísima oportunidad para aplicar los estándares, los del W3C en el caso de la web. ¿En qué me baso para hacer esta afirmación? En que las consolas de nueva generación que están por salir en Europa (Sony PlayStation 3 y Nintendo Wii) incorporan un navegador integrado, ¿Internet Explorer? Para nada; la consola de Nintendo utiliza una adaptación de Opera a su arquitectura mientras que Sony parece haber creado un motor propio (algo que me extrañaría, existiendo disponibles motores muy buenos como el Gecko de Mozilla y el KHTML de KDE bajo la GPL).

Esto implica que Internet Explorer va a perder cuota de mercado muy rápidamente ya que muchísimas personas tendrán conectado al televisor un aparato que les permitirá hacer consultas web muy fácilmente. Llegará el momento en que la mayor parte de las conexiones pidiendo documentos HTML sean de motores no-explorer.

¿Y qué pasará cuando un usuario no vea bien una página desde su Wii por no cumplir esta los estándares? Pues que no la visitará, obligando a los diseñadores a seguirlos, si no quieren estar en desventaja con los que sí los siguen.

Ajuar abandonado

Saturday, November 11th, 2006
Siluetas de aves que un atardecer de fuego cubre
bajo el que arden las últimas ascuas de octubre.
Mismo día, misma luz, y un mundo entre nosotros
tan grande como un muro de tiempo en agosto.

Como un año sin cosechas, truncado por las lluvias
que llegaron de improviso: tormenta de verano que inunda
tras una mañana serena, de sol y naranjada fría,
ilusiones germinadas, crecidas, y ahogadas en vida.

Felicidad turbo

Saturday, November 11th, 2006

¿Cuántas horas tiene el día? Veinticuatro; ni una más ni una menos, las mismas para todo el mundo; aunque su duración subjetiva (y por tanto real, ¿o no?) no sea la misma para todo el mundo.

¿Y cuántas cosas tiene el día que te hacen feliz? Creo que, debido a mi teoría de que la felicidad es relativa que algún día enunciaré, debo decir que las mismas… Unas doscientas, más o menos ocho por hora. Lo que es diferente es la cantidad de cosas que nos hemos dado cuenta que nos hacen felices. Y esa es una de las causas de la relatividad de la felicidad: dos personas en las mismas situaciones a lo largo del día están sometidas a los mismos estímulos de felicidad; pero no se dan cuenta de ellos de igual forma; eso nos diferencia.

Mi vida ha cambiado mucho de un par de meses a esta parte, y por lo que estaba de bajón es porque, en mi “nueva vida”, no me he dado cuenta aún ni de 40 cosas que me hagan feliz al día. No cambiar la rutina poco a poco es como intentar hacer un colacao con leche fría y de golpe, sin echar la leche, batir, y volver a echar otro poquito más: se forman grumos de felicidad en los que no puedes entrar, cuyas paredes no puedes romper… Y en algún momento explotan en tu boca, toses, y escribes una nota mental que dice “no echar la leche de golpe la próxima vez”. Y no sabes si por estar perdiéndote el colacao que se esconde dentro de esos grumos, o por que su difusión en el aire ha llegado a tus ojos, tienes ganas de llorar.

No, no existe la felicidad “turbo”, pero al menos sigue habiendo ángeles entre nosotros.

One sencence to rule them all…

Wednesday, November 8th, 2006

¿Para ti el mundo es una grandísima base de datos? Pues ya sabes:

DROP WORLD;

Llueve, it rains, il pleut, plou, es regnet …

Saturday, November 4th, 2006

Llueve, sin cesar, llueve, y me gusta. Música tranquila, la ventana abierta y yo con jersey. No es ahora de esas lluvias torrenciales sino que cae lenta, como sin prisa por llegar al suelo. Siempre he oido que este es el tipo de lluvia que le gusta a la Tierra.

El horizonte se difumina y la calle se queda desierta, sobre todo una mañana de sábado, cuando no hay obligaciones que atender. Por suerte hoy tuve yo una y estuve un rato parado, bajo la lluvia, con mi paraguas, oyendo cómo chocaban despacio las pequeñas gotitas sobre mí. Es una de las realidades más bonitas que hay y lo es a la vez en un espacio medianamente grande; ahora estará lloviendo en Atocha, en ese invernadero gigante que te transporta a otras latitudes, o en ese andén gris y triste que piso cada día y se oirá, contra algún techo, el crepitar de la lluvia.

En algún bar de una calle perdida cercana a la Puerta del Sol el dueño habrá abierto la puerta y habrá entrado en su local el mismo olor que entra ahora en mi cuarto: tierra húmeda, aunque no haya tierra en si misma… O quizás lo que sucede es que para los urbanitas ese es nuestro olor a tierra húmeda, como en “ese es el himno de nuestra patria” pero sin patriotismo. Quizás, justo en este mismo instante, esté lloviendo en toda Europa, ¿has pensado en las implicaciones que tiene eso? Cierra los ojos y escucha; ese es nuestro himno ahora.

La canción que oigo es de France Gall y últimamente la ponen tras las noticias de las dos en Hablar por hablar, interpretada por April March:

Quand ils sont longs les jours de pluie
Quand je suis seule quand je m’ennuie
Que dans un rythme monotone
Au fond de moi ton nom résonne

Il me reste cet air-là
Qui vient me parler de toi
Car en chantant cet air-là
Je ne peux penser qu’à toi

Lorsque tour à tour dans ma vie
Que je n’t'ai pas vu de la semaine
Que je dis comme une litanie
À mon oreiller que je t’aime

Il me reste cet air-là
Qui vient me parler de toi
Car en chantant cet air-là
Je ne peux penser qu’à toi

Sur le triste quai d’une gare
Si un jour la vie nous sépare
Ou que ton cœur change de route
Moi j’aurai le mien en déroute

Il restera cet air-là
À jamais au fond de moi
Car pour toujours cet air-là
Parlera de toi et moi

Il restera cet air-là
À jamais au fond de moi
Et je sais que cet air-là
Te ramènera vers moi

Me gusta la lluvia porque ma hace volverme un poquito más hacia lo que soy, hacia dentro, un lugar al que desde que se me acabó el verano no presto mucha atención; ahora siento que todo sigue funcionando, que no son tales las importancias que les damos a las cosas con el día a día… Sigue lloviendo y eso es lo importante.