Archive for October, 2005

Triste lluvia

Sunday, October 30th, 2005

Afuera caen gotas lentamente, como si el cielo estuviera haciendo el amor por primera vez a la tierra. Los árboles cierran los ojos para sentir la lluvia deslizarse entre sus hojas. Esta ciudad arropa cientos de miles de historias, todas juntas, todas separadas.

Hay una pareja que se proteje de la lluvia bajo un soportal de piedra, ríen y se besan; un anciano está llorando con su perro muerto entre sus brazos, y lo sacó a pasear esta mañana; una chica da las últimas caladas a un cigarro apoyada en su ventana; hay alguien que sonríe porque ha terminado el crucigrama del domingo mientras su pareja, en otra habitación, le echa de menos; dos adolescentes se despiertan juntos en una cama blanca, esta madrugada ella le ha desvirgado a él.

Ahora mi historia se sucede aquí, frente a una pantalla con letras, a la que le sigue otra que muestra el final de una película: comida de amigos en una terraza barcelonesa, dos mujeres lloran. Y yo a la espera de que pase algo, de descubrir alguna melodía o algúna palabra maravillosa. No hay ninguna luz encendida en mi casa, sólo la fantasmagóricamente dulce luz del cielo mojado. Rodeados de gente esperamos las sonrisas en las caras de nuestros amigos, mirando los relojes de agujas que corren despacio, como las gotas por las ventanas. Siento paz al pulsar en “Publicar”, aunque hoy, como cada doce meses, es el día más triste del año. Monotonía de lluvia tras los cristales.

Carta devuelta, destinatario ilocalizable (iv)

Friday, October 28th, 2005

¿Crees que es culpa de las ventanas de esta gran ciudad el que no seas capaz de respirar el aire que hay en la calle? Mea culpa, será que en sueños cierro tu boca con la mía y no para hacerte callar sino para que me cuentes esas cosas que, de tan ínfimas, crean un mundo. El mundo que tienes dentro. Maldita ley de extranjería que rebana sueños a golpe de despertador.

Y es que quiero oir cómo pronuncias el silencio con tus labios, cómo poco a poco vas haciéndome un tour por tu vida. Desde la barrera no se llegan a apreciar las lágrimas que te producen las ostias que te da la vida. A veces me siento mal por no conocerte.

No hay duda, me consume la locura. Antes en sueños y ahora de pie esperando en los semáforos. Me planteo durante un ciclo de hombre rojo si darme la vuelta y correr hacia tí. Total, son sólo 3,22 kilómetros (en decibelios, si no lo midiera así sufriría mucho más cada paso que te alejas). Correr, correr y correr aún un poquito más, que ya todo llega.

Tengo ganas de llegar y ver que de tí no queda más que el olor que dejas sobre todo lo que tocas, esa sensación de felicidad llena de martirio y la cálida hospitalidad que hay entre los jarrones de vidrio que se venden en las esquinas de los supermercados que frecuentas.

Gritar no es hoy solución para saber dónde acabarán nuestras vidas, en qué sillón o junto a qué persona… Pero quiero hacerlo rompiendo los tímpanos de cada partícula de aire que nos separa. O quemando los circuitos de cada router por el que nunca llegarán estas palabras a tu pantalla, porque ya no sé si aún estás ahí o ya te has marchado… Para siempre. Quizás ya se evaporó la ocasión de oir cómo late tu corazón pegado a tu pecho, sobre tí, en silencio. Si aún sigues ahí dame una señal.

Universidad anti-progreso

Friday, October 28th, 2005

Mi escuela es -seguramente como tantas otras- un cúmulo de cosas que parecen ir en contra de toda lógica y del progreso. En otros tiempos fue la Universidad el motor del avance, del conocimiento; hoy desgraciadamente parece todo lo contrario.

Ya lo comenté en una reunión sobre Creative Commons a la que acudí: ¿por qué la documentación que generan los profesores no es libre? Me produjo curiosidad el ver en las “transparencias” que utilizaba un profesor el año pasado: “Autor: Carlos Ramos Nespereira. Todos los derechos reservados”. El profesor en cuestión es un tío muy majete pero ¿realmente debería tener derecho él como persona a decidir qué se hace y qué no con lo que él crea en tiempo de trabajo?. Es como si yo curro en una empresa como programador pero, oiga, lo que yo creo es mío. Pues no, es de la empresa, y lo que generan esos profesores debería ser propiedad del Estado que es quien les paga, esto es, de todos.

Pero bueno, al menos ese (y muchos otros) cuelgan su documentación en la red sin contraseña ni nada que se le parezca. Pero este año he visto dos prácticas que me resultan, cuanto menos, egoistas y nauseabundas; una de ellas es utilizar una plataforma de aprendizaje basada en software libre (Moodle) en la que si no tienes nombre de usuario y contraseña no puedes acceder a la documentación. La otra es colgar las transparencias en la web en forma de PDF con contraseña. Muy bonito, sí señor, eso es difusión de la cultura.

Hombre, si esas transparencias contaran el invento del siglo o la fórmula que les va a hacer ricos les entendería a título personal. Pero es que lo que es más fuerte es que cuentan cosas que otras personas han estudiado, desarrollado, creado gráficos, pasado noches en vela mirando fórmulas… Y no, no estoy diciendo (al estilo SGAE) que haya royalties por todos lados, pero sí (al estilo Creative Commons) que se reconozca la labor de la gente. Coño, que parece que han sido ellos los que han inventado las tecnologías que explican.

Pues eso, el año pasado preparé una exposición sobre Creative Commons en una reunión de departamento que no terminó de hacerse (por mi culpa, no le cargo trastos a nadie); a ver si este año que ya estoy casi fuera de la Universidad y puedo esperar menos represalias puedo decirles a la cara que la ética les obliga a hacer libres, permitir su difusión y uso para otros trabajos derivados, todos los documentos que hagan en su tiempo de trabajo orientados a la educación. Espero que si todo es así algún día no disminuya el incentivo moral a seguir creando los buenísimos contenidos que crean.

Tanto

Thursday, October 27th, 2005
Tengo miedo a ver cómo te marchas
una mañana de frío invierno,
a cómo impides a la distancias
caber entre tus dedos y los míos.

Quiero que me narres cómo pasas
sonriendo entre los mares de gente,
y qué imaginas al cerrar tus ojos
bajo el suelo, labios sonrientes.

Un horizonte inclinado hacia tu vida:
curvo como una voluta de humo,
y caprichoso con linea que une nuestros ojos.

Un ángel tras una ventana de acero, oscura,
y un armónico de La rebotando en mi cuarto,
solo sin tí, frío, sin las palabras tuyas.

El Diseño e Internet

Tuesday, October 25th, 2005

He encontrado un artículo muy interesante en El País: El diseño gráfico juega un papel secundario en la Red. Me gustaría hacer un comentario sobre el tema que trata.

Habla de algo que desde que empecé a trabajar con la web he ido observando. A muchas de las personas que quieren una web no se les ha ocurrido pensar que Internet es algo diferente a todo, que no es ni un folleto virtual, ni un periódico en papel, ni un centro comercial. Ya me ha pasado más de una vez al hablar por primera vez con un cliente el oir “tengo algo ya pensado” y te plantan un jpg que parece sacado de las páginas amarillas (en papel :P ). No, no y no, aunque una web pueda parecerse a un tríptico, a un anuncio de televisión o a un libro, ninguno de estos formatos aprovecha lo que es la web: información al instante. (more…)

Día de Internet

Tuesday, October 25th, 2005

Nunca me ha parecido muy coherente lo de declarar días de “algo”, ya que el resto de días es igual de importante normalmente. Pero creo que hoy, 25 de octubre, Día de Internet, podemos encontrar alguna utilidad en esta declaración.

Cuando se empiece a hacer cada año será un poco tonto y se convertirá en uno más, como el día de la Madre, o del Padre, o de la Lotería del Niño; pero una tecnología tan útil y que en España está tan poco arraigada (comparada con los vecinos europeos) que necesita iniciativas como esta para que se hable de sus bondades en la radio y la televisión y se conozca por el gran público. (more…)

La música hoy

Tuesday, October 25th, 2005

¿Recuerdas aquellos días de Minix 1.1, cuando los hombres eran hombres y escribían sus propios controladores de dispositivo? (*) Los tiempos han cambiado, las cosas van más rápido y hay menos tiempo para pensar en ellas. Pareceré un abuelo cebolleta, pero seguro que más de uno tiene de vez en cuando la misma sensación. Recuerdo cuando empecé a comprar discos de música bastante a menudo, tendría 12 ó 13 años, con mis grupos de culto, de los que estás dispuesto a gastarte 1500 pelas en un disco que tiene una versión de una canción suya… Ays las versiones.

Internet fue un gran descubrimiento para mí, buscar mp3 de versiones de canciones que me apasionaban era un vicio. Gracias a la red encontré montones de versiones perdidas de grabaciones de estudio, conciertos, otros grupos… Recuerdo el ir navegando (o naufragando) de un servidor de ftp a otro buscando esos archivos que con mi módem tardaban 20 minutos en bajarse.

Luego llegó Napster y todo cambió, aunque lento todo estaba al alcance de la mano, no había que echar ímpetu para buscar las cosas, todo venía dado. Eso era sobre el año 2000 y hoy en día las discografías de los grupos se bajan como rosquillas. No digo que no puedas escuchar un disco una y otra vez, como antes; sólo que es más complicado por todo lo que uno es capaz de oir.

Personalmente intento seguir mitificando a algunos grupos oyendo sus discos una y otra vez; no quiero llegar a sentir que la música ha perdido todo su interés.

(*) Traducción del primer post de Linus Torvalds hablando de Linux, octubre de 1991.

Carta devuelta, destinatario ilocalizable (iii)

Sunday, October 23rd, 2005

¿Puedes creer que en una noche tan maravillosa estemos separados? Abre la ventana, huele el aire e intenta olerme a mí desde la enorme cantidad de centímetros que nos separan. Mira que llegar a creer que tu mente me enfocaba al menos una vez por semana…; el mundo está lleno de soñadores, tantos como sueños pueden existir.

Hay algunos que hablan de sueños, y cada uno con el suyo. El mío es tener la libertad de oler tus brazos sin dudar que me responderás cerrando tus ojos y con una sonrisa. Desayunando tus labios mientras amanece.

Admiro e intento parecerme a aquellas personas que consiguen que sus sentimientos pasen medianamente desapercibidos tras desnudarse en la red, con palabras, con ojos sordos a aquello que, si lo oyeran, les haría vomitar. Conozco a algunas de esas personas y procuro admirarlas como personas, no como dioses.

Lo tuyo es distingo, algo que se mezcla con todo y por ende lo encuentro en cada esquina. Como si cual Gretel hubieras ido obligando a cada adoquín de esta ciudad a acordarse de tí, justo en el momento en que lo piso; siempre tropiezo con los caminos que has dejado marcados. Hay cosas que sólo los dioses pueden hacer; y como hombre de bien me niego a creer en ellos, aunque esto cada día me haga asombrarme más de haber encontrado a alguien tan increible, de darme cuenta de que sólo por ver cómo vas existiendo en el mundo todo ha vuelto a tener sentido, aunque me faltes.

XML y los tipos de archivos en UNIX

Saturday, October 22nd, 2005

Tradicionalmente los sistemas UNIX no han utilizado lo que venimos a llamar “extensiones” de los archivos. Por ejemplo, en Windows los archivos .doc se suponen de Word, o los .txt ficheros ascii. Pero es de cajón que el contenido de un archivo no tiene porqué ser obligatoriamente lo que su extensión nos dice ser. Además XML ha entrado en juego para meter más ruido al asunto.
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Toda la vida igual

Friday, October 21st, 2005

Una nube tumultosa e invisible me rodea, ritmos de instrumentos inventados gracias a la teoría de la información suenan cada vez más rápido dentro de mi cabeza, nadie conoce la respuesta a una pregunta que aún no se ha formulado. Y aquellos que elucubran, pues eso, elucubran.

¿Nunca piensas que todo pasa demasiado deprisa? El tener acceso a la información de todo el mundo hace que uno se pierda entre cientos y cientos de océanos de datos, abstracciones de la vida de unas gentes que habitan un lugar totalmente distinto al tuyo. Sexo a través de la red y miradas de ojos azules en un paisaje helado. Cables submarinos distorsionando bits. Una persona dormida ante el ordenador que informa de que uno de los segmentos de fibra óptica que nos une a tí y a mi lleva más de 20 SES, ese nimio bit erróneo por cada millar hace que tus palabras y tus gestos se distorsionen; no sé hasta que punto he dejado de entenderte.

Espero no llegar a comprender nunca el acto de andar sin pensar o fijarse en lo que hay a tu alrededor cuando lo haces. A veces me siento rodeado de autómatas, siendo los únicos humanos que quedan aquellos que en Barcelona llaman incívicos: mendigos, putas, chalados y buscavidas. Hoy la Gran Vía a las 10 de la mañana parecía una película de sentimientos: nubes bajas y grises, hordas de gente rastrillando las calles con sus suelas de goma, y yo parado de pie sin saber muy bien qué cara dedicarle a esas moles de piedra y cristal. Hoy los edificios de tan céntrica zona de Madrid me parecieron estar más increibles que nunca, como un ángel en un bar de copas. Tenía ganas de sentarme y llorar. Y nadie se daba cuenta.

¿Hasta qué punto es inhumano todo esto? Bajar al metro, subir a la calle, deslizar los dedos sobre un teclado como el satélite que sobrevuela la tierra y toma fotos en los lugares correctos. ¿Hay algo que se pueda considerar humano? Todo es relativo y ni la RAE viene en mi ayuda en este momento:

humano, na.
(Del lat. humānus).
1. adj. Perteneciente o relativo al hombre.

Habrá que seguir esperando, subiendo y bajando, ingiriendo y vomitando, mirándote y apartando la mirada, cada día de nuestras vidas hasta que alguien formule la pregunta a gritos en una madrugada y sea respondida sin elucubraciones. Miseria de saldo.